Nuestro oficio


Martex continúa un oficio textil activo dentro de una misma fábrica en Quito, Ecuador, donde tres generaciones trabajan hoy en el mismo lugar, manteniendo una continuidad que no se ha interrumpido con el tiempo.

El proceso ocurre dentro de un único sistema. Diseño, desarrollo del tejido, producción de tela y confección final forman parte de una misma estructura de trabajo, donde las etapas no están separadas, sino conectadas como parte de un mismo flujo de producción que se ha mantenido completo durante décadas.

Crecimos dentro de ese entorno. La fábrica forma parte de nuestra vida diaria desde siempre, un espacio donde el trabajo y la familia conviven, y donde el sonido de las máquinas y los materiales en proceso son parte de lo cotidiano.

Hoy seguimos trabajando en el mismo lugar. Nuestros abuelos, quienes iniciaron este taller, continúan activos junto a distintas generaciones de la familia que participan en el proceso desde distintos roles. Esa continuidad permite que el conocimiento no se archive, sino que se transmita trabajando.

Además de nuestra propia colección, la fábrica produce para otras marcas. Ese trabajo externo es parte central de nuestra estructura y exige mantener un nivel constante de precisión y calidad, que también define nuestras propias piezas.

El poncho es una de las piezas centrales de nuestro trabajo. Lo entendemos como una construcción funcional pensada para el clima y el territorio andino, donde la forma responde al uso. Nuestro enfoque no busca reinterpretarlo, sino trabajar desde su lógica original, manteniendo su carácter esencial en el presente

Martex es la continuidad de un oficio que sigue activo. Un lugar donde el conocimiento no se conserva como memoria, sino que se mantiene vivo a través del trabajo diario en el mismo espacio donde siempre ha existido.